lunes, 5 de octubre de 2015

SOLDADOS DE PLASTICO




No puedo dejar de pasar la oportunidad, habiendo tenido una charla con mi hija mayor, donde le contaba cómo nos entreteníamos en la época donde los videojuegos, consolas, y ordenadores no reinaban nuestras casas. Es verdad que vivimos en la era de la tecnología, pero cada vez mas nuestros hijos pierden la imaginación para hacer las cosas que hacíamos con sus edades.

Recuerdo varias épocas, las chapas que recogíamos de los bares para hacer equipos, rellenándolas de plastilina o cera, colocándole un papel recortado que previamente dibujábamos con los equipos del mundial, el campo era las aceras del barrio pintadas con tiza, las porterías con palillos de diente y el balón de migas dura de pan con puntos negros. También aquellas carreras de chapas con los ciclistas más famosos del Kelme, Reynolds, o tardes de canicas con el “Niqui, Nacle, Chonacle”. Que lloviera era ideal para jugar a la lima en barro, en definitiva infinidad de juegos, que hoy en día los niños, no se imaginan ni tienen imaginación para realizar.

Si algo ha podido entretenerme durante horas han sido un bloque de plastilina y los soldados de plástico. Los había de todas las formas diferentes que se pudiera semejar a un soldado de verdad, accesorios de todo tipo, camiones, tanque, artillería,..etc. Todo preparado para empezar a imaginar batallas. Aquellas tardes imaginando y modelando una ciudad o terrenos de batallas, para después colocar los soldados y accesorios, que cada vez que llegaba alguna fiesta de regalos, la colección se ampliaba. No recuerdo cuanto pude acumular, mas lo heredado, ya que no era el único de la familia aficionado a este tipo de juegos.

Recuerdo haber recreado alguna que otra batalla inventada sobre una tabla de madera. Los edificio de plastilina simulaban la ciudad donde se escondían los soldados y en frente el campo de batalla con sus trincheras y defensas. Imaginaros un tablero de ajedrez pero con figuras de plástico, a un lado y a otro, los turnos de movimiento eran reales, como también las pérdidas de soldados, carros, camiones, caídos en los turnos de disparo. Seguro que alguna vez habéis desmontado un bolígrafo BIC, dejándolo hueco, a lo que se le introducía una bola de papel que simulaba el disparo.

La verdad es que las grandes aficiones de niño no se pierden, ahora de mayor, trabajando y dedicando el tiempo a la familia, es complicado sacar otro tiempo extra para aficiones lúdicas. No voy a decir que no, de vez en cuando, alguna batalla de ordenador me echo para quitarme el gusanillo.

Han mejorado mucho las cosas desde aquellas batallar con disparos de cerbatana, que tardabas días en construir, pero horas en destruir. Hoy en día la tecnología está basada en el entreteniendo, las consolas, tabletas, PC,...etc. ha desbancado a las figuras que han quedado para coleccionistas. En todos podemos encontrar juegos estratégicos de todas las épocas y situaciones, rememorando grandes guerras, batallas o incluso aquellos juegos de tablero que tantas horas hemos dedicado.

También hemos mejorado en la cantidad de información a la que tenemos acceso por esa gran biblioteca que es Internet, donde podemos encontrar toda la información, escrita, visual o auditiva que necesitemos para obtener, a los que somos aficionados a la estrategia, una visión global de todas y cada una de los hechos históricos acontecidos y estar al día de aquello que acontece.

Es difícil contaros la sensación que tengo al recordar estas situaciones, los recuerdos no los tengo muy frescos, pero al escribir de ellos, se me vienen muchos a la memoria. Para terminar, solo me gustaría que echarais un vistazo hacia atrás, recordar cuando niño vuestros juegos y vivencias, creo que son importantes para todos nosotros y los que nos rodean.

Animar a nuestros hijos que no pierdan aquello que algún día recordaran lejano, que lo mantengas aunque solo sea a ratos.

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