A lo largo de la II Guerra Mundial las fuerzas armadas alemanas creyeron que su máquina criptográfica "Enigma” era indescifrable, pero lo que no sabía es que los británicos habían descifrado parte de sus secretos acortando la guerra en tres años.
Cuando el 8 de Mayo 1945, Europa celebraba el triunfo contra la Alemania de Hitler, pocos sabían el papel vital que había desempeñado los criptógrafos para poder terminar con aquella guerra.
Código Enigma
Todo empezó en Polonia, corría el año 1929, Alemania estaba limitada por el Tratado de Versalles en la producción bélica, pero no la científica. Los espías polacos interceptaron una maquina extraña enviada desde Berlín a Varsovia no protegida como equipaje diplomático. El equipo de inteligencia polaco llegaría a la conclusión de que Alemania estaba usando este tipo de maquinas para las comunicaciones militares, no era nuevo, ya que hacía tiempo que los comerciantes las usaban para las transacciones comerciales.
La complejidad de la maquina aumentó con la llegada de la guerra, las combinaciones y permutaciones, los cambios en las entradas de los mensajes, y los intermedios entre ellos, hacían más complicado descifrar los mensajes por los países aliados.
La inteligencia polaca desmenuzó aquella maquina, llegando ha descifrar buena parte del tráfico de mensajes alemán hasta que fue invadida en 1939. Eran conscientes de que Alemania les atacaría tarde o temprano y decidieron compartir los hallazgos con Inglaterra y Francia, aunque esta última ya estaba informada por un agente que tenían infiltrado en Berlín. El material y algunos de los que habían trabajado en el proyecto pudieron salir de Polonia y refugiarse en las naciones aliadas, los que quedaron no revelaron nunca aquel trabajo de espionaje, la misma suerte sufriría Francia que también fue invadida, trasladándose todo el material a Inglaterra.
Matemáticos, criptógrafos, jugadores de ajedrez y bridge, fanáticos de los crucigramas, se enfrentaron a los problemas presentados por las muchas variaciones alemanas del Enigma, y encontraron medios de quebrar muchas de ellas, pero las variaciones alemanas seguían poniendo en jaque al servicio británico. Los diferentes estamentos militares alemanes usaban distintas formas de comunicación basadas en la maquina Enigma. Los mas descuidados a la hora de enviar y recibir mensajes fueron la Luftwaffe (aviación alemana), fueron interceptados y descifrados con éxito en el verano de 1940, en un mensaje que contenían información acerca de la entrega secreta de mapas de Inglaterra e Irlanda a las fuerzas de invasión alemana (Operación León Marino), en cambio la marina alemana y sobre todo los "Lobos de Dönitz", grupo de submarinos alemanes, que eran bastantes cuidadosos con sus mensajes entre ellos y su cuartel general no empezaron a descifrarse claramente hasta que los aliados no tuvieron un golpe de suerte en 1941.
U-110, la clave.
En Mayo de 1941, cuando la marina alemana, en concreto los "Lobos de Dönitz", machacaba los convoyes aliados en el atlántico, en un día de mar tranquilo y soleado, frente a las costas de Groenlandia, el U-110 (U-boot tipo IXb), comandado por Fritz Julius Lemp, divisó un convoy escoltado por tres destructores. La presa estaba al alcance, solo había que evitar a los pastores, Fritz mandó maniobra de inmersión a nivel de periscopio y rumbo al convoy.
Con la experiencia que caracteriza a un comandante de la Kriegsmarine (marina alemana) entrenado para circunstancias llego a infiltrarse entre los destructores escoltas y colocar su u-boot para realizar un ataque por sorpresa, pero tubo que esperar a que las circunstancias se le pusieran de cara, ya que el mal tiempo y la luna llena les dificultaría el ataque. Durante la noche mantuvieron la distancia con convoy sin perderlo de vista, hasta que a la mañana siguiente se les unió el U-201, con el que mantuvieron un encuentro fuera del radio de alcance de los destructores que acompañaban el convoy, en el que se acordó que Fritz atacaría primero y después el U-201 una hora y media después.
Fritz volvió a ubicar su sumergible en la línea de ataque, la tensión y el silencio se mascaban en el sumergible, cada vez se aproximaban más a su objetivo, situándose en posición de disparo, lanzaron una salva de torpedos que hicieron blanco y rompieron el silencio, dejando heridos de muerte a sus presas. La escolta de destructores respondió con cargas de profundidad las cuales se acercaron al casco del U-110, donde su tripulación contenía la respiración e intentaban reparar los daños ocasionados. Los daños del sumergible eran severos, con lo que la única forma de salvar a la tripulación era salir a superficie y rendirse ante la flota aliada.
Finalmente decide emerger, no sin antes realizar el protocolo de hundimiento de la nave, colocando cargas para su posterior hundimiento, para que no caiga en manos aliadas. La tripulación de los destructores aliados se sorprende cuando la proa del U-110 asoma por las aguas de atlántico, abriendo sus escotillas y la tripulación alemana empieza a abandonar la nave a nado.
El comandante Bulldog, al mando de la flotilla de destructores, ve una gran oportunidad de poder abordar por primera vez un submarino alemán, así que sin pensarlo botó una lancha que lo llevaría hasta el U-110. Fritz, esperaba que las cargas hicieran su función llevando a pique el U-110, pero pasado un rato no escucho nada, era el fin, las cargas no habían explotado.
El comandante alemán intentó darse la vuelta para detonar las cargar, pero las balas procedentes de los soldados británicos acabaron con su vida. Bulldog, llegó al sumergible y tuvo tiempo de recorrerlo en su totalidad adquiriendo todos los documentos posibles, códigos secretos, mapas, más una extraña máquina de escribir. Después intentaron remolcar el sumergible, pero los daños de este no dejaron realizarlo y se hundió. En el asalto, el 9 de mayo de 1941, murieron 15 personas: el capitán, tres suboficiales y once marineros. El resto fueron rescatados.
La tripulación del U-110 se mando a Canadá, como prisioneros de guerra, y a los tripulantes británicos de los destructores se les ordenó estricto silencio sobre los hallazgos. Los documentos fueron mandados a la Mansión de Bletchley Park, donde a partir de ahora el programa “Ultra” daría un giro radical, ya que podrían saber los movimientos y posiciones de los sumergibles alemanes, “manadas de lobos”, y así poder evitar sus ataques.
Dönitz, almirante en jefe de la “manada de lobos”, no comprendía como sus submarinos no eran capaces de encontrar los convoyes, y tampoco entendía como sus unidades eran cazados con mayor frecuencia. Las investigaciones se sucedían en las filas del Kriegsmarine, pero nunca se llegó a la conclusión de que Enigma había sido descubierto. Todos los secretos y movimientos de tropas alemanas en los diferentes frentes, Rusia, África y el Atlántico estaban destapados, los mensajes entre Hitler y sus comandantes, generales y mariscales de campo eran descifrados por los servicios británicos, pudiendo llevar la iniciativa en la ofensiva y preparar las defensas.
Es curioso como un incidente aislado puede cambiar el trascurso de una guerra, el programa “Ultra” ya era una realidad para los militares aliados, ya que los alemanes nunca se llegaron a enterar que “Enigma” había sido descubierto hasta mucho después de haber terminado la guerra. Fue desvelado en 1959, aunque todavía no se habían terminado de descifrar algunos mensajes, estos no se terminarían hasta el siglo XXI, por un programa llamado Proyecto-M4, los cuales algunos de estos mensajes habían sido enviados desde un U-boot en el Atlántico.
"Señal de radio 1132/19. Contenido: Forzados a sumergirnos durante ataque, cargas de profundidad. Última localización enemiga: 8:30h, cuadrícula AJ 9863, 220 grados, 8 millas náuticas. [Estoy] siguiendo [al enemigo]. [El barómetro] cae 14 milibares. NNO 4, visibilidad 10."
Conclusiones
En este caso solo pretendía aclarar algunos de los enigmas en los que se sabe que estuvieron relacionados con los U-boot, no siendo este el último que veremos en NABULIONE.


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