Introducción.Cuenta la historia, en los años dorados del comercio con el continente americano había una plaza, en posesión del reinado español, la cual envidiaban todas las demás potencias comerciales. La lucha por controlar este gran enclave estratégico marítimo causó grandes batallas durante años.
Asedio de Vernon
Hacia la mitad del siglo XVIII, la flota española controlaba gran parte del comercio de la américas con el viejo continente. Las plazas españolas en América estaban bien situadas estratégicamente y fuertemente fortificadas, pero los problemas a escala europea de España, le habían llevado cada vez más a una situación de quiebra. El país llevaba envuelto en un estancamiento económico desde mediados del siglo pasado, y los cambios monárquicos de Felipe III, Felipe IV y Carlos II, no habían solucionado los problemas hasta que, en 1713 llegara Felipe V, con sus fuertes reformas en todos los estamentos burocráticos del país. Las demás potencias europeas como Francia e Inglaterra entre otras, ya se habían embarcado, en el anterior siglo, en tremendas reformas de gobiernos y reinados.
Los británicos no aceptaban las condiciones de desventaja en el comercio americano y pretendían conseguir plaza en el continente, solo disponían de varias islas frente al Golfo de México, como Jamaica y lo habían intentado en guerras anteriores pero sin éxito.
Por otro lado la piratería, muy común en esta época, afectaba a ambas potencias con ventaja para la española. La guardia costera española estaba siempre alerta ante los saqueos marítimos y se apresaban buques de contrabando con bastante frecuencia.
Así ocurrió en el año 1738, frente a las costas de Florida fue apresado el navío "Rebecca", buque del capitán Robert Jenkins, contrabandista británico, por el guardacostas español "La Isabela" al mando del capitán Julio León. Este no tuvo otra idea, poco castigo fue para la época, que cortarle la oreja al tiempo que pronunciaba una frase que provocaría muchas consecuencias: "Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve".
Un año después de lo sucedido en Florida, Robert Jenkins se presentó ante la Cámara de los Lores con la oreja en la mano para denunciar los hechos, a los cuales la Cámara respondió que eran una ofensa para el Rey Jorge II. En realidad era la excusa que estaban buscando para arrebatar el control marítimo y las plazas de tierra que controlaban los españoles, con lo que declararon la guerra a España que fue conocida como la "Guerra del Asiento" o "Guerra de la Oreja de Jenkins".
Las hostilidades se iniciarían en noviembre de 1739, la flota de buques británicos dirigida por Almirante Sir Edward Vernon, atacó Portobello (Panamá) con un éxito rotundo, por las pocas defensas con las que contaban los españoles. En la costa del Pacífico, como maniobra de distracción, el Comodoro Anson acosaba las colonias del Pacífico Sur, pero su misión real era apoyar a Vernon en el ataque final al Istmo de Panamá contando los suministros entre Nueva España (México) y el Virreinato de Nueva Granada (Colombia), con la consecuencia de que el comercio español de las Indias, que a partir de este momento, pasaría por la ruta africana del Cabo de Hornos.
Después del éxito de Portobello, Vernon, con la ayuda de los algunos parlamentarios y la opinión pública de su lado, consiguió reunir una armada formidable en Port Royal (Jamaica) compuesta por 186 buques, con 27.600 hombres, 2.000 cañones, que quizás no se vería otra igual hasta 400 años después en Normandía.
La armada británica llego a Cartagena de Indias, ciudad del Caribe más importante del comercio español, en Marzo de 1741, fondeo frente a su costa desplegando todo su poderío bélico. En cambio, la plaza española, que estaba gobernada por el Virrey Sebastián de Eslava y militarmente al cargo del Teniente General de Marina D. Blas de Lezo, con gran experiencia marítima en sus innumerables batallas ya había demostrado su condición de gran estratega, pero solo contaba con 3.600 hombres y una flota de 6 buques.
Vernon mandó cañonear las posiciones de defensa de las fortalezas, para poder desembarcar las tropas terrestres y por otro lado buscó entrar en la bahía que daba acceso a la plaza. Los buques españoles formaron en las dos entradas a la bahía y repelieron cuanto pudieron las andanadas de los británicos.
Los españoles se empezaron a retirar hacia la fortaleza al ver que no podían hacer frente a los continuos bombardeos de los barcos de Vernon. Este entró triunfante en la bahía de Cartagena habiendo destruido gran parte de las defensas y tomando como cuartel general la fortaleza de "Boca Grande". Creyéndose con la victoria en la mano, Vernon despachó una carta a Inglaterra alardeando de la gran victoria.
En San Felipe, la fortaleza más grande de la plaza de Cartagena de Indias, solo quedaban 600 hombres al mando de Blas de Lezo, no paraban de ser cañoneados por tierra y mar por los británicos. Vernon intentaba ablandar las defensas frontales y atacar por la retaguardia por sorpresa, pero para ello tuvo que mandar a sus tropas terrestres a la selva, donde se diezmaron a causa de la malaria. Llegaron hasta la misma muralla de la fortaleza y las tropas españolas que allí lo esperaban dieron buena cuenta de los 1.500 soldados que lo intentaron.
La moral de los atacantes estaba por los suelos, después de que las tropas españolas repelían los ataques desde la fortaleza. Vernon no podía rendirse, después de haber notificado su victoria, reunió a sus generales y los mando atacar la fortaleza durante la noche, intentando superar la muralla con escalas, forzando un cuerpo a cuerpo. En la noche del 19 de Abril, las tropas de Vernon, atacaron al descubierto sobre una explanada las murallas de San Felipe, pero Blas de Lezo que había intuido las represalias mando profundizar el foso para que las escalas no llegaran, esto supuso la derrota de las tropas inglesas al descubierto y sin poder alcanzar el objetivo.
En la mañana del 20 de abril de 1739, la explanada era un campo de cadáveres, heridos y mutilados. Blas de Lezo mandó calar bayoneta y cargar contra las pocas unidades británicas, que no tuvieron más remedio que retirarse dejando gran cantidad de material. Este hecho, al almirante inglés, le terminó por desesperar y estuvo siete días y siete noches bombardeando la plaza, pero el 27 de abril viendo que no llegaría a ningún sitio, ordenó el cese del bombardeo por tierra y mar, procediendo al canje de prisioneros.
Asedio de Morillo
Años después, tantos como 77, en 1815, España tuvo que enfrentarse a lo que Vernon había intentado realizar sin obtener recompensa. La plaza de Cartagena de Indias se había convertido durante años en un refugio de combatientes de diferentes nacionalidades, algunos de los cuales estaban en rebelión contra el Virreinato de Nueva Granada. Entre otros muchos, destaca el coronel de la plaza D. Manuel del Castillo y Rada, al cual se le atribuye la rebelión.
En estos años el panorama había cambiado bastante, ya que la Guerra de la Independencia contra los franceses de Napoleón había terminado con la declaración de conservar la monarquía española. Pero durante estos años de guerra, España había perdido muchas de sus posiciones en el continente americano por los movimientos independentistas, ya que no podía defenderlas teniendo una guerra en su propio territorio. Cuando Felipe VII llegó al poder, mandó restaurar las plazas de la colonia española en las américas, Pablo Morillo, Teniente General que había contribuido a la victoria de la Guerra de la Independencia, le fue encomendada esta misión.
Morillo no había conocido a Blas de Lezo, pero si sus estrategias de combates y grandes hazañas durante su vida. Zarpó desde Cádiz el 16 de febrero 1815, rumbo las provincias de Nueva Granada, las cuales se encontraban enfrascadas en guerras civiles. Después de repeler algunas de estas y reforzar su ejército, en las diferentes plazas por donde pasaba, llegó a Cartagena de Indias puerta del Virreinato.
Para no caer en el error que años atrás había cometido Vernon, Morillo desembarcó en los alrededores de la plaza, sin que pudieran alcanzarles los proyectiles de las defensas. Cortó el suministro de recursos y ordenó al capitán de la flota naval, Pascual Enrile, el bloqueo marítimo.
En poco tiempo, las tropas españolas, habían sitiado Cartagena y avanzaban recuperando posiciones estratégicas hasta las murallas de la plaza. Dentro de las murallas, a los independentistas, les empezaron a escasear los suministros, las malas condiciones de salubridad mermaron las tropas, que terminaron con todo lo comestible, llegando incluso al canibalismo.
El 5 de diciembre, las tropas españolas ya estaban a las puertas de la plaza y los independentistas no aguantaban más la situación, llevaban 102 días de duro sitio y decidieron abandonar la plaza embarcando en la noche para eludir el bloqueo, no fueron muchos los que sobrevivieron. Este gesto permitió a Morillo entrar en la plaza sin perder muchas unidades para después adentrarse en el Virreinato de Nueva Granada manteniendo las plazas bajo control español hasta 1821.
El comandante Manuel del Castillo fue juzgado por un consejo de guerra y fusilado el 24 de febrero de 1816 en Cartagena de Indias, que quedó arruinada tras el asedio y perdió su papel protagonista dejando de llamarse la "Reina del Caribe".
Conclusiones
Seguro que podéis sacar muchas conclusiones. Los asedios a las ciudades han existido en todas las épocas de la historia bélica, es una forma estratégica de desgaste de tropas y muy efectiva contra fortificaciones. No se ha dejado de usar actualmente, con otros medios y armas más sofisticadas, en realidad los bloqueos económicos a las naciones en cierto modo son parecidos.
En esta ocasión hemos visto como la astucia de los grandes estrategas puede llevar a sus tropas a la victoria y que se puede aprender de los errores de los contrincantes, ya que como hemos dicho, "La historia se repite y debemos aprender de ella".
Morillo no había conocido a Blas de Lezo, pero si sus estrategias de combates y grandes hazañas durante su vida. Zarpó desde Cádiz el 16 de febrero 1815, rumbo las provincias de Nueva Granada, las cuales se encontraban enfrascadas en guerras civiles. Después de repeler algunas de estas y reforzar su ejército, en las diferentes plazas por donde pasaba, llegó a Cartagena de Indias puerta del Virreinato.
Para no caer en el error que años atrás había cometido Vernon, Morillo desembarcó en los alrededores de la plaza, sin que pudieran alcanzarles los proyectiles de las defensas. Cortó el suministro de recursos y ordenó al capitán de la flota naval, Pascual Enrile, el bloqueo marítimo.
En poco tiempo, las tropas españolas, habían sitiado Cartagena y avanzaban recuperando posiciones estratégicas hasta las murallas de la plaza. Dentro de las murallas, a los independentistas, les empezaron a escasear los suministros, las malas condiciones de salubridad mermaron las tropas, que terminaron con todo lo comestible, llegando incluso al canibalismo.
El 5 de diciembre, las tropas españolas ya estaban a las puertas de la plaza y los independentistas no aguantaban más la situación, llevaban 102 días de duro sitio y decidieron abandonar la plaza embarcando en la noche para eludir el bloqueo, no fueron muchos los que sobrevivieron. Este gesto permitió a Morillo entrar en la plaza sin perder muchas unidades para después adentrarse en el Virreinato de Nueva Granada manteniendo las plazas bajo control español hasta 1821.
El comandante Manuel del Castillo fue juzgado por un consejo de guerra y fusilado el 24 de febrero de 1816 en Cartagena de Indias, que quedó arruinada tras el asedio y perdió su papel protagonista dejando de llamarse la "Reina del Caribe".
Conclusiones
Seguro que podéis sacar muchas conclusiones. Los asedios a las ciudades han existido en todas las épocas de la historia bélica, es una forma estratégica de desgaste de tropas y muy efectiva contra fortificaciones. No se ha dejado de usar actualmente, con otros medios y armas más sofisticadas, en realidad los bloqueos económicos a las naciones en cierto modo son parecidos.
En esta ocasión hemos visto como la astucia de los grandes estrategas puede llevar a sus tropas a la victoria y que se puede aprender de los errores de los contrincantes, ya que como hemos dicho, "La historia se repite y debemos aprender de ella".
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