viernes, 28 de agosto de 2015

TRINCHERAS EN LOS DOLOMITAS



















Hoy puede ser un día perfecto para contaros que hace ya tres años que he encontrado a los compañeros de viaje que todos queremos. Para alguien que no tenía mucho conocimiento del tema, algo había realizado, pero la verdad es que ser novato parece tener sus ventajas. Que te apadrinen, como si de un bebe se tratase, te arropen, te enseñen a andar, y sobre todo te den tu sitio para poder crecer como persona junto a otras tan maravillosas no tiene precio, para todo lo demás….

Imposible decir que no. Son todos experiencias nuevas, una larga caminata por parajes maravillosos que no pensaba que pudieran existir, tocar el cielo con el dedo en lo más alto, sentir la roca en el pecho y el frío acero en los dedos, el manto blanco del camino, los senderos que se pierden en la inmensidad de la vegetación, que os puedo contar, todo esto está ahí, solo hay que cuidarlo y disfrutarlo. También hay que decir que no es todo color de rosa, y el que algo quiere, algo le cuesta, se requiere de un esfuerzo para disfrutar de parajes tan maravillosos.

El tema que traigo hoy, como podéis adivinar va referido a la estrategia en alta montaña. No hay muchos conflictos de este tipo en la historia bélica documentada, hay que decir que hoy en día los países tienen Regimiento de Cazadores de Montaña especialistas en este tipo de terreno, que suelen integrarse en misiones de paz para así tener actividad y experiencia en zonas de conflicto, pero sus verdaderas misiones de montaña son escasas, aun así su preparación es una de la mejores del ejercito.

Regimientos de Cazadores en nuestro país no fueron creados hasta 1735, antes Fusileros de Montaña, infantería ligera que se denomina a la compañía de precedencia cuyos soldados destacan por su puntería y agilidad, en los regimientos de primera línea de combate en los cuerpos ligeros. Más tarde, en 1847 nacen los Batallones de Cazadores que hoy en día conocemos.

Referido a las tácticas de montaña podemos destacar la formación rigurosa de los militares que a estos grupos pertenecen. Es de vital importancia su conocimiento de forma de vida, movimientos y combate en escenarios de extremas temperaturas y condiciones meteorológicas que cualquier otra persona no podría soportar. Se puede decir que son una infantería ligera, pero tienen limitada la capacidad de actuación.

Os propongo regresar a 1915, Primera Guerra Mundial, el escenario es la frontera entre Italia y Austria, que ocupaba la actual Eslovenia, se puede decir que un escenario bastante escarpado. Las cordilleras de los Alpes separan a estos dos países con picos de casi 4.000 msnm, en los que se suceden los valles y ríos en las faldas de sus montañas. En su parte oriental se extiende la región de los Dolomitas, nombre que proviene de Deodat de Dolomieu, geólogo francés que descubrió la composición de la roca caliza de origen marino.

Yacen allí los restos de una gran batalla entre austro-húngaros e italianos, que se enfrentaron desde 1915 hasta 1918, en 60 km de fronteras y 11 Batallas documentadas. Todo comenzó el 24 de mayo de 1915 con el ataque de Italia en la frontera del Río Isonzo y el Altiplano de Carso por donde avanzaban sus tropas sin impedimento de Oeste a Este. El objetivo italiano era entrar en Austria a través de Gorizia, ya que la fortificaciones de la línea defensiva austriaca los retenía en la cordillera de los Apeninos, donde el cometido de ambos ejércitos era no dejar avanzar al enemigo. En agosto de 1916 el avance de las tropas italianas había sido de muy pocos km y mucho desgaste, cada vez le costaba mas avanzar, ya que las fortificaciones austriacas se encontraban mas juntas. La guerra de desgaste, como se le llamaba a la de trincheras, había hecho mella en las tropas italianas, aun así, llegaron a cruzar el Río Isonzo hasta las puertas de Gorizia, donde dos líneas defensivas austriacas los esperaban para acabar con sus aspiraciones. Los austriacos aprovecharon el desgaste de sus enemigos, con la ayuda de las divisiones alemanas desplazadas, en octubre de 1917, entraron hasta las puertas de Treviso derrotando a los italianos y deshaciendo en dos días lo que le había costado 2 años. Las tropas aliadas recompusieron las líneas manteniendo a los austriacos en el Río Piave, donde agotados y sin haber conseguido nada y con un gran número de bajas, llegaría el armisticio, el 4 de noviembre de 1918, con el fin de los conflictos. Pero lo más interesante de estas batallas fue la complejidad de terreno al que se enfrentaron las tropas italianas y la defensa estudiada de los austro-húngaros. 

Roca y hierro para contener al enemigo. Desde el final del siglo XIX los austriacos se habían dedicado ha construir fortificaciones, ya que intuían que serían atacados por los italianos, tarde o temprano. Para defenderse del ataque italiano los austriacos realizaron la construcción de remontes para transporte de materiales a las cimas de las montañas con lo que realizaron una línea defensiva de 60 km a lo largo de las Montañas de los Dolomitas, donde se podían encontrar, túneles, trincheras, bunkers, puentes, una red de escalas, que conocemos hoy por Ferratas, y sobre todo, lugares con acceso a las poblaciones mas cercanas para pasar largas temporadas. Usaron inteligentemente la holografía del terreno para forzar que los ataques de las tropas italianas se realizaran en las zonas más fortificadas no dejando que estas tuvieran la menor oportunidad de obtener victoria alguna. 
















Obtener una perspectiva de la ingeniera civil que es necesaria para poder construir toda esta infraestructura, podemos hacernos una idea del esfuerzo de realizar una ferrata con equipo de combate y fusil, o transportar el material a cualquier zona elevada y de difícil acceso. Me da que pensar que no solo murieron durante el tiempo de armas, sino que también las pérdidas humanas fueron en la preparación de las defensas y por las condiciones climáticas que allí existen.

Cantidad de estas fortificaciones todavía se encuentran en bastante buen estado, al igual que las ferratas, remontes conservados y restaurados para la realización de actividades deportivas de montaña.

Animo al grupo de montaña al que pertenezco, Pachilofeos, a que algún día podamos pisar tierra Dolomita, disfrutar de esas maravillosas vistas y poder contemplar y experimentar lo que otros construyeron hace ya 100 años para un fin muy diferente.

Solo quería despedirme dando las gracias a todos aquellos que me habéis hecho descubrir esta magnífica afición por el deporte de montaña y la naturaleza. Tengo que decir que es un lugar, que me gustaría conocer, ya que combina algunas de las aficiones que más me gustan, la montaña y la estrategia.